En el año 2024, la infraestructura urbana está experimentando cambios para adaptarse a las necesidades cambiantes de las ciudades modernas. Se observa una tendencia hacia la integración de tecnologías para mejorar la conectividad y eficiencia en las operaciones urbanas. Sensores, análisis de datos y sistemas inteligentes están siendo empleados para optimizar recursos y servicios, desde la gestión del tráfico hasta la recolección de residuos.